VENEZUELA, HOY

El dictador Maduro protagonizó ayer la más cínica farsa electoral. El comunismo del siglo XXI es el de siempre, pero maquillado por elecciones. Fidel Castro le dijo a Hugo Chávez que él ya no podía hacerlo, pero que para moverse internacionalmente era imprescindible adornarse con elecciones al estilo de las democracias occidentales.

– Pero ¿y si se pierden las elecciones?

– No se pierden -contestó Castro-. Si hace falta, se manipulan todo lo que sea necesario.

Nicolás Maduro resultó derrotado en las penúltimas elecciones y se tropezó con que la Asamblea legislativa la controlaba la oposición. Así es que se inventó una Asamblea constituyente y santas pascuas totalitarias. En un espléndido artículo, Moisés Naím, que fue ministro de Fomento en Venezuela, ha descargado contra Nicolás Maduro todo lo que el dictador chavista no quiere reconocer. Según el dictador, “nuestra democracia es distinta a todas porque todas las demás… son democracias formadas por y para las élites”. Naím le recuerda que la élite chavista lleva dos décadas “enriqueciéndose ilícitamente”. Entre los años 2004 y 2013, el Tribunal Supremo dictó 45.474 sentencias. Ni una sola falló contra el Gobierno.

Según el Fondo Monetario Internacional, los precios subirán este año en Venezuela un 13.000%. ¡Un 13.000%! Por falta de comida, la población oprimida por el dictador Maduro está depauperada. “Una enfermera que trabaja por su cuenta gana el equivalente a 6 céntimos de dólar al día”. El poder adquisitivo del salario mínimo es hoy un 94% más bajo que en 1998, y no alcanza los 3 euros al día.

Según la revista médica The Lancetla mortalidad de las madres ha aumentado un 65% y la de los niños un 30%. Subraya Moisés Naím que Venezuela «sufre uno de los más altos índices de asesinatos en el mundo» y que “ocupa posición muy destacada entre los países más infelices”. A eso hay que unir que en la “democracia venezolana”, es decir, en el totalitarismo comunista-populista, centenares de presos políticos gimen “hacinados en condiciones inhumanas y algunos de ellos son regularmente torturados”.

Acongoja que algunos partidos políticos españoles presenten a Venezuela como la meca de la felicidad, como el régimen a imitar. Acongoja, sí, pero no asombra por la copiosa financiación que reciben de las manos generosas, primero, de Hugo Chávez y, después, de Nicolás Maduro.

Luis María Anson ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor