Según el nuevo ministro de Presidencia, Félix Bolaños, el texto que engloba “La Ley de memoria” se basa en cuatro principios: Verdad, justicia, reparación, y memoria.

La palabra “justicia “ tiene como palabra similar “ democracia”, y por contra, tiene  palabras antagónicas como son  “dictadura”, “autocracia”, “despotismo” y “cesarismo”.

Es bastante obvio que la actitud  y las decisiones del actual Gobierno Español tienen su base en estas últimas definiciones. La falta de debate con el resto de grupos políticos, imposición de sus criterios y hacer uso de manera reiterada de los Decretos Leyes son su manera de gobernar.

A esto hay que añadir su total desprecio al Poder Judicial. El Gobierno desoyó el informe desfavorable del Tribunal Supremo en cuanto a los indultos por los inculpados por el  “ procés”; Isa Serra, portavoz nacional de Podemos condenada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y ratificada recientemente por el Tribunal Supremo, ha llevado a decir a los socios de gobierno de Sánchez que “tenemos un problema con la Justicia en España”, y en su momento, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska  aseguraron que era “sano” criticar las resoluciones judiciales.

Pero, suma y sigue.

Como decía al principio, ahora llega “La Ley de memoria”. Nuestro gobierno socialcomunista tiene fijación con la Guerra Civil Española y sus consecuencias. Normal, teniendo en cuenta que en el momento en que se encuentra nuestro país no hay temas más  importantes para  que ellos  puedan  dedicarse.

No entraré en lo que esta ley pretende conseguir en cuanto a establecer sanciones económicas a quién exalten a la Guerra Civil o la dictadura, no opinaré sobre la pretensión de cerrar la Fundación Franco ( el CGPJ considera que las asociaciones  y los actos públicos profranquistas están amparados por la libertad de expresión, sin que ello conlleve humillación a las víctimas, por supuesto. )

Permitidme que opine sobre lo que más me duele.

¿Por qué volver a abrir la brecha de enemistad, odio y rencor entre aquellos que  estuvieran o no    en el frente defendían  posturas opuestas? ¿por qué generar odio entre aquellos que  conocen la historia que les han querido contar?

Como catalana he vivido y sigo viviendo con enorme tristeza el distanciamiento entre familiares, entre amigos, la ruptura social que se ha producido en mi tierra  por cumpla del separatismo.

Me horroriza volver a ver como el mismo gobierno que está indultando a los que han roto la convivencia en Cataluña, siguen queriendo volver al pasado y volviendo a hacer rebrotar el rencor únicamente  para  ganar votos  y para “tapar” sus múltiples “pifias”.

No hay que olvidar, hay que recordar la historia con la verdad por delante, y así evitar  no volver a caer en los mismos errores, y siempre, siempre,  mirar hacia el futuro.

Permitidme una anécdota histórica.

Guerra Civil Española. El 1 de junio de 1937, en la zona del frente conocido como Puente de los Franceses, se reunieron 300 combatientes de ambos bandos, acordaron un alto al fuego momentáneo. Allí se dejaron a un lado las armas y se compartieron botellas de licor y tabaco (aún en contra de la opinión de los comandantes republicanos y nacionales). En una carta encontrada de un soldado republicano dirigida a su novia, le escribía “Hoy en este frente somos todos hermanos, bebiendo una botella de coñac con los camaradas que tan buenos son”.

Se dice que en esta tregua, el líder del destacamento franquista le comentó a su homólogo republicano “Es una pena que nos estemos matando entre españoles”.

 En definitiva, lo que me parece una pena es seguir explotando este hecho histórico como mecanismo de propaganda política. La mayoría de los que estuvieron en la Guerra abandonaron el resentimiento pero ahora da más rédito político  potenciarlo.

Eva Higueras ( El Correo de España )