VICIO

El vicio del currículo ha traído el pecado del máster. Cristina Cifuentes asegura no tener nada importante que confesar y, en consecuencia, no muestra arrepentimiento ni propósito de enmienda. No obstante, se le ha asignado una penitencia y no obtendrá el perdón. ¿Demasiado lenguaje religioso? La política es cuestión de fe, y ni las buenas obras bastan para lograr la salvación ni las malas traen siempre la condena.

¿A qué viene tanta pasión inútil por los currículos? Su utilidad e importancia son muy distintas en el ámbito público y en el privado. En el segundo, en el mundo empresarial y para obtener un empleo, es obvio, mientras no actúe el enchufismo, que el currículo del candidato proporciona indicios a seguir acerca de sus conocimientos, dotes y experiencia. Sin embargo, en el campo público de la política, los currículos sirven de muy poco.

Votamos a los candidatos sin echar un mal vistazo a su currículo, ni tampoco mucho a su programa electoral. Les votamos por su pertenencia a un partido, por su adscripción al básico de ideología que comparten con nosotros, por caernos bien o, en cualquier caso, mejor que sus competidores. A veces, por su cara bonita, lo que supone una fuente de ingresos para fotógrafos, maquilladores y publicistas, grandes muñidores de carreras y calamidades.

En la esfera pura y dura del poder, para acceder a puestos de mando y de postín, los superjefes de los tinglados gubernamentales y directivos miden, es de suponer, capacidades de trabajo y liderazgo, y miden mucho más las lealtades probadas, las deudas contraídas, los favores a devolver y las conveniencias tácticas y estratégicas. Los currículos de fidelidad y adhesión inquebrantable al mandamás de turno cuentan más que cien expedientes académicos.

¿Qué currículo es deseable para presidir una comunidad o para ser ministro o consejero? La presidencia de una comunidad es una actividad de gestión generalista que, a lo sumo, exige cierta experiencia en el manejo de equipos y presupuestos. ¿Y si el presidente tiene un máster en poesía provenzal o en primeros auxilios bajo el agua? Pues como si se opera. Bueno, no, si se opera, mejor.

El requisito principal para ser político con cargo, según las estadísticas, es ser abogado, y una titulación en Ingeniería Química o en Arquitectura no añade nada. Cualquiera diría que resta, en la medida que indica que tal persona ha tenido que estudiar más de lo normal, lo cual no es del agrado de los que vigilan que nadie se pase de listo. Así que…

Miguel Hidalgo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor