VIKINGOS Y CERDOS DE OLEAJE

La saga nórdica de Puigdemont ha tenido su apoteosis en la universidad de Copenhague proclamando que los catalanes quieren ser vikingos y que la sombra de Franco sigue siendo alargada en España. Pronunció una sucesión de consignas en las que afirmó que, hoy, la soberanía es un referéndum diario y que lo que pasa en Cataluña es decisivo para Europa como como lo fue el Brexit. Con todo el Estado siguiendo su sombra, el fugitivo de la justicia se apoderó del día. El Tribunal Supremo no activó la eurorden para evitar que se consumara el fraude de ley que urdía para acceder al voto delegado que lograron los otros presos. Así será, pero se tuvo la impresión de que las democracias se desacreditan por la falta de líderes incapaces elegidos por unos ciudadanos que les votan a pesar de despreciarlos. Los gobernantes de esta democracia consintieron durante mucho tiempo que el Estado dejara de existir en Cataluña. Los políticos separatistas se creían intocables, y ahora ya no lo son, pero no lo saben.

Estos ignorantes separatistas han visto la colosal estatua que tiene César Augustoen Tarragona. Hacen castellers delante de la efigie del emperador sin caer en la cuenta de que desde que los romanos estuvieron por aquí la ley es sorda e inexorable, incapaz del ablandamiento. Esto lo dijo precisamente Tito Livio que llamaba a los de Tarraco amigos del pueblo romano. No les entra en la cabeza que sus políticos hayan infringido los códigos y tengan que ser juzgados. Una profesora de la universidad le recordó al sofista que democracia no es solo votar sino cumplir la ley. Pero Roger Torrent, el president del Parlament, en vez de acatar la ley, propone a Puigdemont candidato para ser investido.

Le pregunto a Margarita Robles por qué estos obtusos personajes, fanfarrones e insignificantes, se consideran intocables. “Cataluña y los catalanes -responde- no se merecen a alguien como Puigdemont, que en todo momento está intentando eludir la acción de la justicia, intentando organizar unos shows que avergüenzan a cualquier demócrata. No entiendo por qué ERC y otros dirigentes del PDeCAT están consistiendo este espectáculo lamentable”.

Me gusta menos esta Dinamarca que da bola a los enemigos de Europa que la que ideó el Centro Borges, dedicado al que estuvo fascinado por lo escandinavo y mandó poner en su tumba un dibujo de una nave vikinga. Los kenningarreemplazan los sustantivos por metáforas o semejanzas. Llaman al mar camino de las velas y a las ballenas, cerdos del oleaje. El ejemplo canónico de kenningar está en un verso de la Sagade Grettir: “El héroe mató al hijo de Mak; hubo tempestad de espadas y alimentos de cuervos”.

Raúldel Pozo( El Mundo )