VILLA PIS-CINA

UN RICO nunca llamaría mansión a su casa. La palabra mansión es siempre en tercera persona (es decir, de cachondeo) y sobre todo, propia de ciertos reportajes en prensa rosa. Evidentemente cuando Gunilla, por ejemplo, enseña su casa en el ¡Hola!, nosotros vemos una mansión.

Pues bien, hay una estancia en «la mansión» que se han comprado Pablo Iglesias e Irene Montero que es ciertamente perturbadora. Se trata de lo que Okdiario describe con mucha sorna como un “aseo barrica chic”. Aunque en realidad se trata de una tinaja volteada como la que usan algunos viticultores en La Mancha para, entre otras cosas, guarecerse de la lluvia.

En esta primavera identitaria que tanto defiende Podemos existe una nueva paranoia que se denomina apropiación cultural. Que un blanco se ponga un penacho de plumas para una fiesta de indios y vaqueros en ofensivo para los sioux. Por lo tanto también debería serlo que una pareja de diputados que cobra lo suficiente como para comprarse una mansión de 600.000 euros (además del mantenimiento que supone una propiedad de 2.000 metros cuadrados) utilice la tinaja que usan los humildes viticultores como cuarto de baño/vestuario para la piscina.

El chiste es fácil. Si en su día Alfonso Ussía bautizó como Villa Meona la casa con 13 cuartos de baño que Miguel Boyer e Isabel Preysler se hicieron en Puerta de Hierro, se debería hacer lo propio con la mansión de los Iglesias-Montero.

Y Villa Pis-cina (por la tinaja aseo chic) no está nada mal.

La semana pasada decía Alain Minc en una entrevista en EL MUNDO que los partidos como Podemos o el de Melenchon en Francia nunca ganarían elecciones porque no ofrecían soluciones reales a los ciudadanos. No era el caso de Cinco Estrellas, que si había conseguido vencer en los comicios italianos había sido precisamente porque había accedido a aceptar las reglas del sistema.

Puede que la compra de la mansión sea parte de esa nueva estrategia de Podemos. Para empezar Pablo e Irene, como todos los ricos, llaman «casa» a su mansión.

Ya solo falta que reconozcan que cuando sus partidos secuaces les quitan las calles al General Cervera en Barcelona o al General Merry en Sevilla no lo hacen porque sean unos fachas (eso dijo la ceporra de Ada Colau del héroe de la Guerra de Cuba muerto en 1909) sino por competencia con Tita Cervera y Merry Martínez Bordiú.

Emilia Landaluce ( El Mundo )