VILLAR: LA LOCURA DEL OCASO

Quien se creía jefe vitalicio del fútbol español se resiste a aceptar su ocaso. La súbita locuacidad quien se alejó de los medios durante años -haciendo de la opacidad un estilo de mando- se explica por su situación de debilidad y su mermado crédito.

Habla cuando debería callar, calló cuando debía explicarse. Invoca a la FIFA para amenazar con que la Selección se quedará fuera del Mundial, y se apresura a culpar de la hipotética expulsión a la injerencia gubernamental, contraria al reglamento federativo.

Pero ni su influencia es la que era ni en la FIFA están ya sus viejos amigos, por fortuna para la limpieza del fútbol. Antes que cargar contra jueces, fiscales y agentes de la ley, Villar debería preocuparse por su defensa en el proceso en el que sigue inmerso.

El Mundo