¡ VISTA A LA DERECHA !

A todo político que juegue al liderazgo le llega su Rubicón. De que lo cruce o no depende su futuro. Al flamante presidente del PP le ha llegado nada más salir del cascarón. El misacantano, como Julio César, tiene ante sí dos opciones: retirarse a los campamentos de invierno de la herrumbrosa fontanería de su partido, en cuyo búnker aún cacarean los caciques de las tribus rajoyescas, para fumar el engañoso calumet que le tiende Lady Macbeth o mojarse las vergüenzas para pescar los peces que quizá el destino le tenga reservados.

Hasta ahora lo ha hecho muy bien. Su estrategia ha sido impecable. En menos de un mes ha pasado de ser uno más en la foto de familia de Rajoy para convertirse en el Deus ex Machina de un partido que no necesita reforma, sino resurrección. Si ahora titubea y cede a trapicheos con quienes nada pueden aportar porque están tan quemados por los errores y traiciones de Rajoy como los montes de Grecia, acabará en el limbo de los tibios de corazón. Juegue fuerte, señor Casado. Recuerde que la pax romana con la que Augusto puso definitivo fin al belicoso guirigay del tribalismo ibérico fue precedida por una larga y dura guerra.

Entáblela usted con los del fuego amigo, no se avenga a pasteleos con los pasmarotes de camisa vieja, abandone el ruinoso camino de la socialdemocracia y, para hacer frente a los del fuego adverso, devuelva las ilusiones perdidas a los antiguos votantes del partido, hoy moribundo, cuyos haberes dilapidó Rajoy. Lea en sus labios. Son de derechas.

Quieren que los impuestos bajen y desaparezcan los de doble y triple imposición, que se derogue la Ley de Memoria Histórica, que se recorten las alas de los taifas autonómicos, que no se transija con los separatismos, que las competencias de Educación, Justicia, Sanidad y Hacienda vuelvan al Estado, que se ponga coto a los excesos garantistas, que no se fomente el aborto, que se ampare la familia, que la dialéctica de los sexos no derive a guerra de géneros, que los poderes públicos dejen de meter las narices en la vida privada de las personas, que cese el flujo migratorio, que no se antepongan los caprichos de las minorías a los deseos de las mayorías, que…

¡Programa, señor Casado, programa! Atrévase a ser de derechas. No se limite al centro, que es una rama de la metafísica y nadie sabe dónde está. Muchos otros, en Estados Unidos, en Asia y en Europa lo están haciendo y ya ve lo bien que les va.

Fernando Sánchez Dragó ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor