“La cuestión no es negar la potencia cultural anglosajona, sino mantener una actitud independiente ante ella. No  es lo mismo asimilar elementos interesantes de otra cultura que ser asimilados y satelizados por ella. Que es lo que viene ocurriendo en España aceleradamente, impulsado por intereses peculiares y por políticos corruptos e incultos”.

El desprecio a las tradiciones hispanas, que –debido a la leyenda negra asumida estúpidamente– siguió a la Guerra de independencia, empeorado con el “desastre” del 98, está en la base de las guerras civiles, los pronunciamientos y falsos regeneracionismos culminados en una república caótica y un Frente Popular criminal.

Interrumpida esa obscena decadencia en el franquismo, ha vuelto a profundizarse con las políticas del PP y del PSOE, promotoras y financiadoras de los separatismos y simultáneamente entreguistas de la soberanía nacional a la burocracia LGTBI, muticulturalista y abortista de Bruselas;  y  satelizadoras  militar y culturalmente de España a las potencias anglosajonas.

Es un caso extremo de auténtica traición de las castas políticas a la historia, la cultura, la tradición y los intereses de España. Enmascarada, para más delito, como “democracia”. Por unos políticos cuyos rasgos más definitorios son la incultura y la corrupción.

Tales desmanes, claro está, no pueden corregirse si antes no se denuncia sin ambages la hispanofobia disfrazada de democracia en  que se han amparado. La denuncia es un primer paso, imprescindible,  hacia un movimiento social contra las derivas actuales.

Pero la denuncia quedará en mero testimonio si quienes sienten los hechos no difunden la verdad o buscan mil pretextos para no hacer nada.

Pío Moa ( El Correo de España )