VIVIR EN LA CONFRONTACIÓN

Alguien en la bienintencionada y democrática España creía que un pacto con los independentistas y golpistas arreglaría el problema catalán. Ingenuos. Se olvidaban de que la razón de ser de los separatistas es la confrontación. Nueva oportunidad, por tanto, para Rivera, cuyo discurso sigue siendo el único claro frente a los sediciosos.

Se volverá a mirar y a escuchar otra vez al líder de Ciudadanos. A la espera de que el PP, con nuevo presidente, retome su firme papel de la defensa de la unidad de España. Difícil se le presenta el panorama a Sánchez, que ocupa La Moncloa sin haberlo votado los ciudadanos y con 84 exiguos escaños.

A ver cómo explica ahora el dirigente socialista que su pretendida «distensión», más entendida como claudicación, solo ha servido para ahondar en la fractura social. A lo mejor no le quedará más remedio que aplicar el 155, pero ahora con TV3 incluido.

De lo contrario -que no se engañen ni Pedro ni Pablo-, el pueblo español los empujará al desván de la Historia. Lo del Parlamento autonómico catalán es la evidencia de que Sánchez se equivoca y que Cataluña sigue siendo nuestro primer problema.

El Astrolabio ( ABC )