El verano, poco a poco, va vaciando aquellos lugares vacacionales y, de alguna manera, hoy, con el inicio del curso escolar, certificamos el fin de ese tiempo bullicioso, que este año fue extraño como pocos. Como raro va a ser este inicio de las clases.

Todos necesitamos que vuelvan a abrirse las aulas. Desde los más pequeños hasta los universitarios. De lo contrario, estaríamos robándoles una porción de vida, pero sobre todo algo todavía indescifrable que tiene que ver con el futuro.

La educación, el conocimiento, es lo más trascendente en la vida de una persona. Un país, España, no puede permitirse por más tiempo que los patios de los colegios estén hechizados por el silencio.

Tienen que volver las ruidosas voces de los alumnos a llenar el ambiente de la cotidianidad. Hay que volver al colegio, y aprender muchos contenidos útiles y otros inútiles.

Pero hay que volver con la garantía de que vivimos en una sociedad capaz de hacer frente a su vulnerabilidad con organizaciones y protocolos modernos y eficaces.

Tal vez la asignatura más difícil que tenemos todos por delante sea la de la normalidad responsable.

El Astrolabio ( ABC )