Las consecuencias de no tomar una buena elección pudieran ser gravísimas y sin retorno a la normalidad y a la decencia, que es lo que podría suceder si llegara a conseguir la victoria en las urnas todo el revoltijo rojo que se presenta para la autonomía madrileña.

Pero que nadie se confunda. Para el futuro gobierno de Madrid y su provincia, solamente hay un partido que representa políticamente a la Derecha, el PP, con la señora doña Isabel Díaz Ayuso, presidenta en funciones que, a pesar  de las dificultades que ha traído la pandemia del Covid-19, su labor ha sido y continua siendo infinitamente mejor que  la continua chapuza que está siendo el gobierno del «doctor plagiario», y la manada, desecho de tienta, que le permite continuar en un cargo que tan largo, ancho, alto y profundo le queda.

Y hay partido político VOX, al que se le ha colocada en la Derecha -es posible que al verse en ese escaparate tan maltratado por algunos políticos, les rechinen los dientes- con doña Rocío Monasterio, como cabeza de lista, que aspira con todo derecho y total capacidad -lo que les falta al revoltijo rojo- para gobernar en la Capital de España y su provincia.

Las encuestas serias, no las del socialista Tezanos, siervo que obedece a su amo, el «doctor plagiario», dan vencedora a la señora Díaz Ayuso, pero sin llegar a la mayoría absoluta para gobernar. Lo que conseguiría con los votos que se le supone a VOX.

Es necesario decir, para que no ocurra lo de siempre, que las personas que votaron en las Generales a VOX, no tienen que cambiar su voto a favor del PP, para impedir el «asalto rojo» a Madrid, porque VOX, no le ha negado a la señora Díaz Ayuso su apoyo, siendo necesarios para su investidura.

Es más, la participación en el Gobierno de Madrid de personas como Rocío Monasterio, y el resto de su lista (mucha suerte, mi apreciado camarada Jorge Cutillas, os deseo lo mejor, porque sé que sería lo mejor para Madrid) lejos de crear dificultades, como las que promovían los desleales y falsos de Cs, lo que harán es contribuir a que el  prestigio de ese gobierno que se forme entre las dos formaciones continúe creciendo, al tiempo que ayudando con absoluta lealtad a que Madrid continúe siendo un lugar seguro, amable y atractivo donde puedan establecerse empresas, generadoras de empleo, sin temor a ser fritas a injustos impuestos cuyos euros se dilapidan en «oscuras empresas», que deberían ser tratadas por la Justicia, sin ningún resultado positivo, como no sean los bolsillos de algún golfo, o ser confiscadas, para ser más tarde entregadas a amiguetes del partido.

Que es lo que ocurriría si el «soso» Gabilondo -el ex fraile a quien no se le echa de menos en la Iglesia-, el profesor escrachista, asesor muy bien pagado -cual puta de lujo- del régimen venezolano, y las  «barbies» pijas-rojas -(¡qué pasada, tías, es eso de levantar el puñito; ¡oye!, lo levanto con celeridad, igual que se «la» levanto a todos mis follamigos)- que no han trabajado en toda su vida muelle, por ser hijas de papas millonarios.

Votar a VOX no es un voto tirado, sino que es un voto que servirá para reforzar; poner murallas para que los rojos no acaben con España, empezando por Madrid.

Los madrileños nos jugamos las habichuelas el próximo día 4 de mayo, y no tenemos el estomago para largas dietas de adelgazamiento.

Eloy R. Mirayo ( El Correo de España )