VOX, CONVIDADO DE PIEDRA

Para comprender mejor la falta de lógica y el desprecio a sus votantes de las perrerías que le están haciendo a Vox en vísperas de los pactos municipales y autonómicos, recurriré al entremés de los refranes. Ciudadanos quiere que Vox sea como el sastre del Campillo, que cosía de balde y encima ponía el hilo. Para lo cual le dice: «Mucho te quiero, perrito, pero pan, poquito».

O si quieren, pasamos al mundo de la copla para que lo entiendan mejor todavía. Cs quiere que Vox sea en la derecha como «La otra» de Rafael de León: «Yo soy la otra, la otra,/ y a nada tengo derecho,/ porque no tengo un anillo/ con una fecha por dentro». Sus votos sí los quieren, claro que los quieren, pero ya está. Dicen que Vox callado está más guapo.

Saben que pueden hacerle cuantas perrerías tengan por conveniente, porque con tal de que vivas tranquila… Ah, no, que esto es de otra copla, me estoy haciendo un lío con el cancionero y el refranero… Saben que pueden hacerle cuantos desprecios se les ocurran, porque al final Vox será la fiel infantería de los votos de investidura para que no gobiernen los que pactan con comunistas bolivarianos, separatistas catalanes y filoetarras vascongados anexionistas de la españolísima Navarra.

Al echar la derecha las cuentas de los números gordos de los pactos, entró mucha alegría con el llamado «pacto a la andaluza», que desalojó al Régimen Socialista de la Junta y que confundía autonomía y partido, machihembrados.

Pero no se tiene en cuenta la quina que tuvo que tragar Vox en el pacto a la andaluza de la Junta. El señor de Cs, que no tuvo inconveniente en reunirse en la estación de ferrocarril de Jerez con los de Podemos y con quien hiciera falta, huía como gato escaldado de la fotografía con Vox.

Con Vox, que negocie el PP, que no le importa, y que luego nos cuenten lo que han acordado… para que nos voten y nos lleven al poder. Quieren que Vox se agarre a la brocha, porque le han quitado la escalera, con el pretexto que es de ultraderecha. Lo cual me hace muchísima gracia.

Aquí Podemos no es la ultraizquierda, ni Bildu es la extrema izquierda radical separatista vascongada, heredera de la ETA de tan sangrienta y triste memoria. Con Podemos y con Bildu, y con los separatistas catalanes puede uno hablar, negociar, retratarse. Lo que quieran, que no hay peligro de lesa democracia.

¿Pero con Vox? Huya, huya, que pueden hacerte una foto con Abascal, y eso puede arruinar tu carrera política y tu prurito de colocarte en el centro.

En la famosa foto de Colón, tan célebre ya y tan manipulada como la histórica de las Azores, nadie quería retratarse con Vox. Cuanto más trates como apestados a los de Vox, más demócrata eres. Sí, sí… No sabes que desprecias a los 500.000 andaluces que votaron a Vox en las autonómicas o a los 2.677.173 españoles que lo han hecho en las generales.

Con los representantes de la birria de 258.840 votantes de Bildu si es muy democrático sentarse a negociar; pero hacerlo con Vox contamina. Hay que colocar al partido de Abascal en un lazareto y someterlo a la cuarentena de no tirar de él más que cuando nos interesen sus votos de investidura.

Y entonces, que nunca sea directamente, sino a través de persona interpuesta, a través del PP mismo, que no se le caen los anillos por sentarse a negociar con Vox… aunque luego no cumpla lo acordado en los papeles que se hayan firmado, que esa es otra.

Me parece lógico el cabreo de Abascal y la enmienda a la totalidad de Vox a los presupuestos del Gobierno del Cambio en la Junta. Para repartir dinero a los mismos chiringuitos de antes y para confirmar en el cargo a los prohombres del Régimen Andaluz no votó la gente a Vox.

Los quieren de convidados de piedra: «Vótanos y calla». Y con toda la razón los del Vox ya están hartos de ir de estatuas del Tenorio.

Antonio Burgos ( ABC )