El acuerdo PP-VOX de crear un gobierno de coalición en Castilla y León ha facilitado que la demagogia se ponga al descubierto. A estas alturas no cabe engañarse, VOX es el referente que España necesita para liberarse de la mentira.

Las frases que se han dicho por parte de la oposición, tras ese acuerdo de gobierno, son una manifestación explícita, de las incoherencias, en particular de la izquierda, pero también de otros que, como Ciudadanos, les siguen la pauta.

Calificar a VOX de antidemocrático es de risa cuando los que lo hacen no condenan ni al comunismo ni al marxismo ni a la dictadura cubana, ni al golpe de Estado de los catalanistas, ni al terrorismo de ETA, ni a Putin, el destructor de Ucrania.

Es igualmente de risa decir que VOX falta a la coherencia cuando opta por participar en gobiernos autonómicos a la vez que propugna modificar el título VIII y reformar profundamente el actual estado autonómico. ¿Querrían acaso que VOX hubiese optado por la via terrorista o golpista para lograrlo?

Son ridículos los que acusan a VOX de contradictorio por entrar en un gobierno autonómico y a la vez seguir defendiendo su proyecto de una España unida y solidaria, una patria y una lengua común, con pleno respeto a las particularidades regionales y lingüísticas.

Es realmente esquizofrénico pretender que VOX no critique el título VIII de la Constitución mientras que se aplaude o se calla ante quienes pretenden destruir o ignorar sus tres primeros artículos, que reconocen y garantizan la soberanía del pueblo español, la unidad indisoluble de la nación española y la lengua común y, por tanto, propia de todas las regiones de España.

Igualmente carece de sentido que se critique a VOX por pretender que se apruebe en CyL una ley sobre la Violencia Intrafamiliar, cuando el 95% de la violencia contra la mujer se produce en el ámbito familiar o doméstico.

Argumenta una comentarista de TVE que para eso existe ya el Código Penal. ¡Toma ya, el CP sirve para eso y para todo tipo de violencia, señora! Contiene, y se pueden reforzar, tanto los agravantes, tales como el abuso de poder físico, posición, etc. como los atenuantes. ¿Por qué entonces tanto énfasis con la llamada violencia de género? ¿Por qué crear leyes fuera del Código Penal?

La respuesta es sencilla: para hacer demagogia, creando leyes incoherentes con la igualdad. ¿Qué es el género sino un término confuso que sirve para crear y mantener chiringuitos? ¿Tiene un fundamento objetivo o es una mera posición emocional que puede cambiar cada día?

Una cosa es respetar, porque corresponde a la esfera íntima, las múltiples variantes de comportamientos sexuales, sobre los cuales hay una gran permisividad y tolerancia, a veces excesiva cuando se realizan en público. Otra cosa es identificarlos con conductas moralmente válidas.

Una cosa son las opiniones morales y otra el respeto a la persona. Es perfectamente compatible tener amigos homosexuales y a la vez opinar que el comportamiento homosexual no se da, con carácter general, en el mundo animal y desear que no sea el que adopten tus hijos.

Ahora bien, aunque no lo parezca, lo que más se le va a criticar a VOX es la ley de Concordia porque es un torpedo en la línea de flotación de la presunta “superioridad moral de la izquierda”. Tuvimos una terrible y trágica Guerra Civil, provocada en gran parte por comportamientos antidemocráticos, que la izquierda quiere ignorar, tales como el golpe de estado de 1934 o la rebelión de la Generalitat de Cataluña.

Después hubo probablemente actuaciones crueles en ambos lados en el que la izquierda ganó por goleada, mediante las “chekas” herederas directas de Lenin e hijas predilectas de Stalin. A continuación, vino la dictadura de Franco, totalmente separada de los comportamientos nazis, más cercana al fascismo italiano y con una preocupación por lo social innegable (Seguridad Social, innumerables viviendas populares, educación generalizada, Instituto Nacional de Industria, etc.)

Una dictadura que fue infinitamente mucho más progresista y respetuosa con los derechos humanos que el comunismo de la URSS y de los países de Europa del Este.

Esta realidad es la que han pretendido, desde Zapatero, ocultar con la ayuda de la ley nacional, y las autonómicas, de Memoria Histórica, destruyendo el espíritu de reconciliación de la Transición y pretendiendo con el apoyo de muchos chiringuitos ideológicos, impedir que se puedan escribir artículos como este.

Esperemos que la ley de Concordia sepa retornar a la Transición y que sea consciente de que para ello tendrá que crear y financiar instrumentos que hagan posible la búsqueda de la verdad y que estén dispuestos a criticar todos los comportamientos criminales y, en especial, las ideologías que los promovieron.

La llegada de VOX nos obliga a todos a posicionarnos. Los ciudadanos demandamos una auténtica Libertad, Justicia y Fraternidad, pero esos valores son imposibles de realizar sino no se exige la Verdad, el respeto a la Ley y una visión de España como un gran país solidario, con coraje y futuro, en el contexto mundial.

Enrique Miguel Sánchez Motos ( El Correo de España )