VOX es partido de mayoría. «De la semilla más pequeña crece el árbol más grande donde anidan las aves del cielo», decía Jesús acerca del Reino de los Cielos.

En estas ocupaciones terrenas la buena intención de la semilla germinada posee sus enemigos en los demonios que practican bolivarianamente el fraude electoral instaurado por George Soros. De nada valdrá la buena siembra si se vuelve a practicar el acostumbrado pucherazo de Sánchez y compañía. VOX debe actuar con prevención y como objetivo preferente, para que unas elecciones limpias reflejen la verdadera voluntad popular.

Las autonómicas de Andalucía y Galicia estuvieron exentas de manipulación a diferencia de la de Cataluña y antes las nacionales. Los resultados sin las corruptelas monclovitas lo dicen todo y así debería ser en el futuro. 

Un partido que lleva implícita la admiración por el héroe José Ortega Lara es una reivindicación perenne de Justicia, estando al otro lado los enemigos de la decencia.

La memoria reciente de los mil asesinados en democracia por ETA, los del exfiscal Mena, según el Expediente Royuela, y los 192 muertos del oscuro 11-M que nos impuso sanguinariamente la presidencia del infame y maldito zETAp-reelegido con el asesinato de Isaías Carrasco, sintomático-, eclipsa la manipulación de los que se dicen democráticos en la pretensión de reverdecer odios guerracivilistas para pescar a río revuelto y parasitar con chiringuitos pagados mediante recursos públicos. 

Ellos son culpables de un genocidio protocolario de decenas de miles de inocentes. Doy fe con el asesinato de nuestro padre, atiborrado de cloruro mórfico e ingresado con infectados, cuando dio negativo el día anterior en coronavirus.
La rutina de diálisis y retornar a su casa se convirtió en condena a muerte; o dar fe con mi suegro abandonado a la suerte de la Parca, desasistida la residencia donde murieron decenas de ancianos. Nuestros seres queridos además sin velar y enterrados en soledad en menos de un mes.
No diré lo que sería para mí verdadera JUSTICIA para estos asesinos repugnantes. Es la picaresca siniestra que con la pandemia se ha convertido en criminal sin límite… Se necesita poner orden ante los buitres que dinamitan décadas de consenso y libertad.

 No puede esperarse de los elementos que lastran la normal convivencia de las sociedades otra resistencia que la que se enfrenta con el sentido común de los valores humanos, desde ese prisma de dañina demagogia que tilda de fascistas el reflejo totalitario de una condición rastrera.

VOX no lleva uniformes ni enseñas que no sean los de la dignidad al servicio de España que es la defensa de todos sus buenos ciudadanos. Tal y como demuestran los once pioneros en el territorio comanche de Cataluña.

Vox es un partido de tenaz resistencia, llamado a influir sobre la sociedad con la lógica de la defensa de una España triturada por la casta política. Vindica sociedad y busca garantizar los derechos constitucionales claramente vulnerados por la injerencia del sectarismo.

No es casualidad que sus muchos enemigos, los insaciables buitres y serpientes del panorama político y sus adláteres, lo etiqueten de extremista no existiendo mayores extremos inmundos que muchos de sus enemigos declarados.

 En España ser partidario de hacer país con Historia, defender los valores éticos y morales, respetar la libertad religiosa y la libertad de pensamiento; mirar por lo nuestro antes de dispersarnos absurdamente con la atención por el resto; cuidar de los niños, de las  generaciones e incentivar la tradición cultural; la solidaridad, el afán constructivo y unificador, defender a las víctimas frente a los verdugos, anteponer la vida al capricho destructivo de la muerte; respetar y demandar que respeten lo de todos, la igualdad real, la paz, es propio de «fascistas», de ultras y totalitarios…

No intentemos comprender que Satanás llame Satanás a los enviados de Dios, como decía Jesús, sobre todo en este tiempo en que una horda de seres sucios, carroñeros e hipócritas tan multiplicados por el mundo, financiados por diablos como Soros, planta tanta inmundicia con apariencia de justicia y reivindicación.

Afortunados hemos de considerarnos si con la preclara conciencia de la equidad, observamos dónde están los oportunistas y la escoria de la Tierra, la raza de víboras del siglo XXI, los cínicos esbirros de una malignidad normalizada que intenta devorar-a contra natura- todo lo contrario a su dogma de manipulación destructiva.

En España no iba a ser distinto con los antecedentes de monstruosidad con que los mismos de siempre pretenden reescribir una Historia tergiversada, siendo en poco tiempo oportunistas genocidas.

 Vox no es ultraderecha, sus partidarios son personas del pueblo con el común denominador de que saben distinguir la nobleza de las causas justas, frente al artificio repulsivo de los que excusan el ideal para robar impunemente lo que pertenece a todos, incluso matando.
En otro país los enemigos que amenazan al colectivo estarían prohibidos y condenados, salvo en esta España sobrepasada de parásitos con la aquiescencia del gregarismo y la hipocresía que están financiados por el crimen y el terror que los magníficos de Santiago Abascal combaten, llamados a reconquistar la sociedad española y gobernarla.
El sentido común convence frente los que han perdido toda razón que no sea la comprada por una corrupción escandalosamente al descubierto. Y los votantes saben dónde confiar sus vidas y el futuro.
VOX está llamado a gobernar España si sortea la trampa continuada del fraude electoral. Nada mejor para ello que leer el libro EL ASESOR de Salvador Ruso Pacheco para salvar el escollo bolivariano y globalista que mantiene al ilegítimo Pedro Sánchez en el Gobierno secuestrado de España.
Ignacio Fernández Candela ( El Correo de España )