¿ VUELVE DON JULIÁN ?

El último regalo de Pedro Sánchez a ERC es el más espléndido y preocupante. Y eso que los anteriores no eran fruslerías: negociar de gobierno a gobierno, aceptar que el conflicto catalán es político, no judicial, eludir la Constitución hasta el punto de ni siquiera citarla.

Pero el último desborda todo lo previsible: someter a consulta lo que decidan entre ellos sobre el futuro de Cataluña. O sea, el referéndum de autodeterminación que el independentismo venía pidiendo y se le venía negando al no existir base legal para ello. Pero ahora lo llaman consulta, y todo arreglado.

Se pasan de listos creyendo tontos al resto de los españoles, como cuando declararon unilateralmente la independencia dada la debilidad del Estado español, encontrándose con el juicio de procés y sus organizadores en la cárcel o fugitivos de la Justicia.

Claro que esta vez han conseguido involucrar al mismísimo presidente del Gobierno y a su partido en un referéndum sobre las relaciones entre España y Cataluña, en el que sólo participarán los catalanes, sin consultar al resto de los españoles, cuando la soberanía nacional es indivisible y violarla, uno de los delitos más graves. Se necesita no ya osadía, sino temeridad para atreverse a hacer algo así.

Aunque de un hombre que en pleno Comité Federal de su partido montó una votación tras una cortina para evitar ser defenestrado puede esperarse cualquier cosa. Aparte de haber ya hecho faenas semejantes. Al PNV le ha prometido «adecuar la estructura del Estado al modelo del nuevo Estatuto vasco».

¿Se dan cuenta de lo que significa? España debe ajustarse a Euskadi, en vez de a la inversa. Ahora lo hace con ERC, ofreciéndole cuanto pide por trece abstenciones. Desde que Esaú cedió a Jacob la primogenitura por un plato de lentejas, no se había visto tal ganga. Aunque La Moncloa bien vale una bajada de pantalones.

Nada de extraño que ERC considere a Sánchez «una oportunidad» que no puede desaprovechar y que los reyezuelos de Taifas al frente de las CC.AA. empiecen a dudar si hacen un buen negocio apoyando su investidura, pues ¿qué va a quedar para ellos de adquirir Cataluña y el País Vasco una quasi independencia que aumente sus privilegios y limite su aportación al Estado? Únanle la entrada en tromba de Podemos en el Gobierno, con más gastos y más impuestos, y tendrán la economía española, que empieza a ralentizarse, estará tiritando dentro de no mucho.

Es lo que hizo a Sánchez acelerar su investidura antes de que acaben las fiestas y nos demos cuenta de sus regalos. En especial, los que afectan a la integridad de España y a la igualdad de sus ciudadanos. Porque conforme se vayan conociendo esos acuerdos, más claro se verá que ha hipotecado el país para mantenerse como presidente.

Su investidura está asegurada al ratificar ERC su pacto con el PSOE. Era demasiado bueno para perdérselo. El problema será cómo gobernar con la extrema izquierda y los independentistas, no precisamente amigos de España. Lo único seguro es que la historia le considerará una especie de Conde don Julián.

José María Carrascal( ABC )