Y AHORA, A QUITARLE EL CANDADO AL CONGRESO

Bueno, pues al final no era tan difícil. Veintitantos (mira, como ministros) días después se ha avenido el Gobierno a entrar en el siglo XXI y volvió a organizar ruedas de prensa con prensa.

El que los periodistas hayan podido realizar sus preguntas directamente a los comparecientes supone una enmienda a la totalidad de los remilgos y excusas que se alegaban para mantener el procedimiento del filtrado, según el cual, por ejemplo, era un subordinado del presidente quien se encargaba de seleccionar lo que se le preguntaba.

La libertad de información ganó ayer, por tanto, un batalla no menuda ya que hablamos de uno de los principios sobre los que se sostienen la democracia, un sistema político que siempre tolera mal las interferencias o las mordazas pues aquella pierde su ser cuando se trastea con estas.

Para regresar al momento previo a la declaración del estado de alarma, en la esfera política solo queda que Sánchez vuelva a abrir el Parlamento, sometido a un incomprensible cerrojo que no le lleva a mucho más allá que a ser convocado cuando el presidente precisa que le convaliden uno de sus decretos.

Pasado mañana lo hará de nuevo para la nueva extensión del estado de alarma. Pero para el resto de las funciones, las Cortes son hoy un decorado donde «hiberna» (ahora que está de moda el término) la soberanía del pueblo español. Si ayer se consultaba la Agenda del Congreso el resultado era este:

Lunes, sin convocatorias.

Martes, Mesa y la Junta de Portavoces.

Miércoles, sin convocatorias.

Jueves, sin convocatorias.

Viernes, sin convocatorias.

No se han molestado ni en cambiar la agenda del jueves. Esta birria de actividad es todo lo que tiene previsto ofrecer la Cámara Baja a los ciudadanos para los próximos días. Sí, es Semana Santa, pero en los hospitales y los cementerios no descansan.

Y mientras hay cientos de preguntas parlamentarias sobre esta espantosa pandemia que el Gobierno tiene pendiente responder. Además, ya hemos perdido la cuenta de la sesiones de control al Ejecutivo que Sánchez ha eludido. ¿No es un atraso de cualquier democracia tener el Parlamento cerrado, convertido en un almacen de escaños vacíos?

Ahora que vuelven las ruedas de prensa con prensa a La Moncloa es el momento del Congreso de los Diputados con diputados en el hemiciclo.

Álvaro Martínez ( ABC )