Y AHORA, UN GUIÑO A BILDU

Después de someterse sin disimulos al ritmo que le marcan los independentistas catalanes, Pedro Sánchez se dispone a ceder ante los vascos para seguir sumando apoyos a sus primeros Presupuestos, el objetivo inmediato del Gobierno.

Según ha podido saber este periódico, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska -que está sometiendo a su departamento a una purga para controlar más directamente aspectos como la política penitenciaria-, ha decidido dar otro paso en la nueva política del Ejecutivo sobre los presos de ETA. Desde hace meses, bien por la vía de los acercamientos, bien por la de la concesión de terceros grados, el Gobierno ha aflojado la dinámica carcelaria sobre los etarras.

Para acelerar esta última e incentivar que las direcciones de las prisiones aumenten el número de beneficios penitenciarios a estos presos, el Gobierno ha decidido que los directivos de las cárceles reciban un trato especial en el reparto de la productividad -un concepto económico-, en función del número de terceros grados otorgados. Se trataría de encubrir, bajo la apariencia de criterios técnicos, decisiones que son políticas.

A nadie se le escapa que estamos ante un guiño a Bildu, tanto para pagar su abstención en la investidura de Pedro Sánchez como para procurarse su apoyo futuro. Y se hace en el marco de la reivindicación del PNV de las competencias sobre prisiones, que ya tiene la Generalitat y que tan arbitrariamente está utilizando con los presos del procés. Así, mientras llega la transferencia, el Gobierno manda un mensaje al independentismo vasco como prueba de que está dispuesto a cruzar las líneas rojas.

El Mundo