¿ Y ESTOS Y ESTAS…ERAN LOS DEL DIÁLOGO ?

¿ Y estos y estas eran los del diálogo ?, la izquierda que desde los tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero, ahora partida en dos, hermanos de padre, hizo de la negociación y de lo discutido y lo discutible la última frontera del progreso humano, el desarrollo político y la paz social.

Levantarse de la mesa con gesto airado -como ayer hicieron los representantes del PSOE y de Podemos tras cuatro horas de reunión en el Congreso- quizá sea un acto reflejo, incluso prudente, antes de llegar a las manos y las piernas, consecuencia de la falta de entendimiento y de expectativas de pacto, pero esa manera de sentarse que tienen Carmen Calvo o Pablo Echenique -«no hay confianza entre nosotros», confesó la vicepresidenta justo antes de la cita- revela la premeditación del desencuentro y el paripé de una cumbre entendida como un fin en sí misma. Solo les faltó la figura de un relator.

Estos eran los del diálogo, los que iban a arreglar todos los problemas de España -también los del mundo, recuérdese la Alianza de Civilizaciones- a partir de una flexibilidad que consideran patrimonio exclusivo, propio del estadio superior de la evolución política en el que se sitúan, y de una voluntad negociadora que, frente a la intransigencia de la derecha, llevan como divisa en su huella genética, herencia de Rodríguez Zapatero, profeta del diálogo.

Aún vigente, ahora enarbolado por las negociadoras del presidente, el manifiesto fundacional del sanchismo -«No es no»- refleja la paradoja de quienes anuncian diálogo y despachan, como carne mechada, aspaviento negociador, que no es precisamente lo mismo.

Esos paseíllos por la carrera de San Jerónimo de María Jesús, Carmen y Adriana constituyen la secuencia que mejor resume y explica la estrategia de una izquierda que ha hecho del diálogo su eslogan y su manual de supervivencia, y para la que todo es discutido y discutible, siempre que haya con quiénes sentarse durante cuatro horas, pegar la hebra y enredar una madeja política de cuyo diámetro y volumen depende su continuidad.

Da confianza pensar en las posibilidades negociadoras que para el futuro de España, y del mundo entero, tienen quienes ayer volvieron a sentarse y levantarse de una mesa en el Congreso. No se puede ser más progresista.

Jesús Lillo ( ABC )

viñeta de Linda Galmor