Y SÁNCHEZ SIGUE SIN PLAN

Las comparecencias del presidente del Gobierno deben servir para trasladar información cierta y ofrecer certidumbres. Sin embargo, Pedro Sánchez volvió a demostrar ayer que ha convertido su programa televisivo semanal en un mero escaparate.

Y, lo que es peor, confirmó que no tiene ningún plan frente a la pandemia, más allá de seguir pidiendo prórrogas del estado de alarma. Anunció la salida a la calle de los niños a partir del 27 de abril y una «desescalada asimétrica» por territorios, pero no concretó nada, fiándolo todo, tantas semanas después, a lo que digan «los expertos».

De esta forma, generó más incertidumbre aún. Fue incapaz, igualmente, de hacer ningún diagnóstico sobre las vacaciones de verano y esquivó cuestiones clave como la de las mascarillas, porque de nada sirve fijar un «precio de venta asequible», como dijo, si no puede asegurar el abastecimiento.

Vemos cómo países como Alemania o Francia, e incluso Italia -donde ya salen los chavales y se han abierto pequeños comercios- han detallado los objetivos y pasos para el fin del confinamiento. 

Sánchez no puede hacerlo porque su falta de previsión y errática gestión nos han llevado a que sigan sin hacerse test masivos que ofrezcan la fotografía de la pandemia, lo único que permitiría trazar un plan real.

Los españoles están hartos de propaganda, como la apelación a la «unidad» y a un gran pacto político nacional cuando sigue sin ni siquiera llamar al líder de la oposición, Pablo Casado.

El presidente no puede seguir reclamando máximos poderes si no puede garantizar eficacia.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor