ZAFIA TRETA CON EL CNI

Mientras aplaudimos que todos los esfuerzos y las herramientas gubernamentales estén concentradas en responder a la urgencia sanitaria y al destrozo económico originado por la pandemia, el Ejecutivo de coalición llamado progresista ejecuta una maniobra impropia no solo de un demócrata escrupuloso, sino de un país bajo un estado de alarma como el actual. 

Sirviéndose torticeramente del decreto contra el coronavirus, Sánchez ha deslizado en medio del plan de choque económico una disposición final para blindar a Iglesias en la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos de Inteligencia, el organismo que controla el CNI. Recordemos que la inclusión de Iglesias en la comisión -adelantada por este diario en febrero- hizo que PP y Vox elevaran el asunto al Supremo, pues la ley no permite la presencia en ella de varios vicepresidentes.

La artimaña no solo es indecente por lo que tiene de parapetarse en la alarma para burlar a la Justicia. O por la inquietud que causa que Sánchez siga cediendo resortes del Estado a un partido con vocación antisistema. No: lo más sangrante es que la zafia treta, diseñada con manifiesto propósito de ocultación, deja al descubierto que ni en una delicadísima coyuntura de emergencia nacional se aparca la peligrosa competición interna sobre la que se cimentó la cohabitación entre PSOE y Podemos.

Y se evidencia, una vez más, que los objetivos reales de Iglesias distan bastante de ponerse al servicio de los ciudadanos y de mejorar su cobertura social, sino que están más bien relacionados con su primigenio deseo de asaltar los cielos; es decir, de hacerse con el máximo poder en el Estado.

El Mundo