ZAPATERO: DESMEMORIA, INDIGNIDAD E INJUSTICIA

Si se tiene presente que José Luis Rodríguez Zapaterocontinuó negociando y cediendo ante ETA después de que la banda terrorista perpetrara el atentado de la T-4, en el que fueron asesinados Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, a nadie debería extrañar la noticia de que el entonces presidente del Gobierno sabía que ETA estaba fabricando explosivos tres meses antes de ese crimen.

De hecho, el inicio de los contactos entre los representantes socialistas y los terroristas se produce antes incluso de que ETA hubiera anunciado su primer comunicado de tregua y dejado de asesinar.

Lo cierto es que la mayor parte del contenido de las actas que recientemente se han difundido ya era conocido en 2010, gracias al diario El Mundo. Ya entonces esa documentación intervenida a ETA venía no a desvelar sino a confirmar nauseabundos compromisos del Gobierno socialista que ya habían sido denunciados por muy pocos medios de comunicación.

Compromisos como el de dar una salida a los presos, el de derogar la Doctrina Parot o el de abrir las puertas de la legalidad a las nuevas siglas de los proetarras fueron denunciados mucho antes de que los corroborasen las actas intervenidas. Compromisos tales como el de no practicar detenciones o el de seguir con las negociaciones pese a la constancia de que ETA seguía extorsionando con el mal llamado impuesto revolucionario no necesitaban confirmación en unas actas ni deberían sorprender a nadie con la más mínima noción de lo que supuso el chivatazo del bar Faisán.

En parecidos términos cabe hablar del sanguinario terrorista Josu Ternera, recientemente detenido, a quien Zapatero hacía llegar mensajes a través de Jesús Eguiguren, según confesión propia del entonces líder de los socialistas vascos.

¿Nos vamos a creer que el presidente del Gobierno no sabía que el responsable de la matanza en la casa cuartel de Zaragoza estaba desde 2002 en busca y captura por orden del Tribunal Supremo? ¿Cuántos medios de comunicación denunciaron a Zapatero y a Eguiguren por incurrir en algo tipificado como delito en el artículo 408 del Codigo Penal, «la omisión del deber de perseguir delitos y a sus responsables»?

Como ha recordado el presidente de Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos, al recibir la Medalla de Oro de la asociación Dignidad y Justicia, «las víctimas del terrorismo han sido las más abandonadas porque molestan». Y molestan porque recuerdan lo falsa que es una paz sucia edificada sobre la indignidad, la injusticia y la desmemoria.

Libertad Digital

viñeta de Linda Galmor