Dicen que Sevilla tiene un color especial. Pero lo que nadie esperaba es que ese color fuera el de una máscara de Halloween aplicada a una de las vírgenes más queridas de la cristiandad hispalense. ¡La Macarena! La Esperanza de muchos, el consuelo de otros tantos, y ahora… el motivo de un llanto colectivo que ni en plena Madrugá.

Porque sí, mientras España arde en tramas políticas, comisiones, pactos indignos y sobres en B, en el corazón de Andalucía ha estallado el verdadero escándalo nacional, la restauración de la Macarena. O mejor dicho, la destrucción con brocha gorda de 450 años de historia, fe y devoción.

Resulta que en un arrebato de inspiración, y con un criterio estético propio de una reforma de cuarto de baño en los años 90, algún «experto» decidió que la Virgen necesitaba una “puesta a punto”. Y lo que debía ser una conservación respetuosa terminó siendo una performance de Art Attack con resultados más cercanos al Ecce Homo de Borja que a cualquier obra barroca.

Las redes sociales, como era de esperar, ardieron. Sevilla lloró. Los devotos enmudecieron. Y en la sede de la hermandad… alguien debería estar haciendo las maletas con destino a un convento de clausura.

Mientras tanto, nuestros políticos, que jamás desaprovechan una polémica para salir en la foto, se han mostrado “consternados”. Alguno incluso propuso una comisión de investigación en el Congreso. ¡Por fin una causa que une a todos los partidos! Aunque, claro, no por la Virgen, sino por los votos que arrastra en la Semana Santa.

¿Dónde estaban los expertos en patrimonio? Tal vez ocupados aprobando la subvención para el nuevo grafiti “inclusivo” que va a cubrir la fachada de un convento del siglo XVII. Porque aquí restaurar ya no es conservar, es reinventar, reimaginar, reinterpretar… y de paso, arrasar.

No es solo una imagen. Es un símbolo. Una historia. Una herencia. Y, sobre todo, un reflejo más del estado de la cultura en un país donde la ignorancia camina con boina, cobra dietas y firma proyectos.

¿Conclusión? A este paso, los sevillanos tendrán que rezar por un nuevo milagro: que la próxima restauración no la encarguen por Wallapop.

Salva Cerezo/

 

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Última Actualización: 25/06/2025

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