Gracias, Señor,
por despertarme esta mañana,
por abrir mis ojos
y regalarme un nuevo amanecer.
Gracias por el milagro sencillo
de seguir respirando,
por el latido de mi corazón
y por la oportunidad de comenzar otra vez.
Gracias por la luz del sol,
por el canto de los pájaros,
por el cielo que anuncia
que tu misericordia se renueva cada día.
Feliz Martes y mucho ánimo.