La música no se escucha
solo con los oídos,
se siente con el alma.
Es ese refugio
donde nos escondemos
cuando el mundo
pesa demasiado,
la que nos entiende
sin necesidad de palabras,
la que nos abraza
cuando nadie más lo hace.
Porque una canción
puede curar
lo que ni el tiempo pudo,
puede devolvernos
un recuerdo, una sonrisa,
y recordarnos que,
aunque todo falle,
siempre nos quedará
una melodía
para volver a empezar.
Feliz descanso y mucho ánimo.