El gobierno de España y sus portavoces tienen como objetivo prioritario insultar al poder judicial y defender a la iletrada Begoña Gómez.

Por ahora no le acompaña la suerte pero nadie puede evitar que se siente en el banquillo de los acusados como ya lo hizo el hermano músico de Sánchez que sigue sin saber dónde está la oficina a la que debía ir para cobrar un sueldo que no ha reintegrar a la Hacienda Pública.

Las cosas que le pasan al Presidente y a su familia tienen relación con el cutrerío de los desclasados venidos a más, que por lo general son desconfiados, rencorosos y vengativos.

No olvidan su procedencia y les incomodan las comparaciones que acaban humillándoles, porque saben que no es elegante haber tenido un negocio de prostitución de chaperos que deja huella hasta en las risotadas ficticias de Pedro Sánchez

La gente de ese entorno necesita simular lo que no es, y por más que cultiven las apariencias comprando amistades de famosillos e invitándoles a que disfruten de unos días en el Palacio de La Mareta, las risotadas soeces de Sánchez se escuchan en la lejanía y avergüenzan hasta a los escoltas que los protegen.

El regreso a la realidad les conduce a evidencias indiscutibles y si no fuera porque le ampara su condición de diputado serían tres familiares los que andarían con problemas judiciales.

Esa realidad ha calado en la opinión pública y las pocas veces que el Presidente recorre algunos metros por la calle los ciudadanos cabreados le insultan no por una cuestión ideológica sino por la frustración política y social que genera.

La esperanza de los españoles está en el poder judicial, en el que hay de todo pero son mayoría los jueces independientes.

Diego Armario

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 23/09/2026

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