«Nos la metieron doblada» es una de esas expresiones que no necesitan demasiada explicación. Significa que nos engañaron, nos dieron gato por liebre o nos hicieron pasar por bueno lo que tenía más truco que una baraja marcada.
Una de las teorías sobre su origen cuenta que algunos soldados doblaban una manta para hacerla pasar por dos durante el recuento y quedarse con la otra. La versión esgrimística tampoco tiene desperdicio: introducir la espada de determinada manera para hacer más daño, saltándose las reglas del honor.
Vamos, que la picaresca y el juego sucio vienen de lejos.
Y viendo la política actual, uno empieza a sospechar que algunos hicieron prácticas en ambos ejércitos.
Ahora tenemos la vivienda convertida en campo de batalla, La Puerta del Sol de Madrid. La gente sale a la calle porque comprar una casa parece haberse convertido en un deporte reservado a quienes ya tienen una.
Y entonces aparecen los profesionales del oportunismo, unos descubren de repente que existe un problema que llevan años sin resolver; otros lo convierten en pancarta para resucitar políticamente; y todos se apresuran a señalar al contrario mientras calculan dónde colocar la cámara que trasladan desde la playa del Trampolín al centro de Madrid frente a la enemiga política, como si el problema no existiera en todo el territorio nacional.
Porque en política funciona una regla sencilla:
Si no puedes solucionar el problema, procura controlar el relato.
Y si además tienes algún otro incendio que apagar, mejor todavía.
Así, mientras unos hablan de vivienda, otros hablan de conspiraciones, otros de herencias, otros de especulación y otros de cualquier cosa que consiga que el ciudadano deje de mirar dónde está realmente el agujero.
La cuestión ya no es quién nos la metió doblada.
La cuestión es cuántas veces estamos dispuestos a dejarnos doblar antes de darnos cuenta de que la manta era una sola desde el principio.
Porque al final el ciudadano tiene memoria.
Puede olvidar un discurso, una promesa o incluso una mentira.
Pero hay algo que cuesta bastante más olvidar, y es la sensación de que te han tomado por tonto.
Y eso, señores, no hay relato que lo tape.
Ni manta que lo cubra.
Salva Cerezo

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 28/09/2026

Etiquetado en:

,