Hay expresiones españolas que parecen escritas para sobrevivir a los siglos. «A buenas horas, mangas verdes» es una de ellas y viene a describir a quien aparece cuando ya no queda nada que salvar, cuando el incendio se ha apagado… o cuando el pájaro, prudentemente, ha puesto tierra de por medio.
El dicho procede de los cuadrilleros de la Santa Hermandad, creada por los Reyes Católicos para combatir el bandolerismo. Sus hombres vestían con mangas verdes y, según cuenta la tradición popular, tenían una curiosa habilidad, la de llegar siempre después de que los delincuentes hubieran hecho las maletas.
Casi seis siglos después, parece que las mangas verdes siguen teniendo empleo.
Tras la invasión de Ceuta, 27 días después se establece un mando único. Un poco como acudir con el bombero cuando ya solo quedan las cenizas y preguntar solemnemente: ¿Dónde está el fuego?.
Y cuando uno esperaba que, ante una situación de semejante gravedad, el Gobierno se pusiera manos a la obra, llega la segunda parte del sainete: terminado el Consejo de Ministros, vuelta a las vacaciones y al descanso.
Porque una cosa es gobernar y otra muy distinta interrumpir las vacaciones para hacerlo.
Así que, mientras unos esperan soluciones, otros parecen esperar a que pase el problema. Y cuando finalmente aparecen las famosas mangas verdes, ya solo queda preguntar:
¿Dónde estabais cuando hacíais falta?
A buenas horas, señor presidente… a buenas horas. Ni vergüenza, ni decoro.
Salva Cerezo

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 27/08/2026

Etiquetado en:

,