España vuelve a liderar algo. No sabemos muy bien qué, pero liderar, lidera. Esta vez no es en gastronomía, ni en turismo, ni siquiera en bares por habitante. No. Es en absentismo laboral, ese deporte nacional que no sale en los Juegos Olímpicos porque aún no han encontrado la forma de justificar la baja médica por esfuerzo excesivo… al no ir.
Las cifras son poesía pura: 32.000 millones de euros al año de coste al erario, un 6,5% de absentismo frente al 4,2% de la media europea. Pero tranquilos, que España va como un tiro, Sánchez dixit. Eso sí, un tiro de esos de feria que sale torcido, da la vuelta al puesto y te acaba impactando en el tobillo.
¡Qué tiempos aquellos, permitidme la lagrimita, en los que no teníamos tiempo de coger una baja! No porque no estuviéramos cansados, no, porque había que currar, porque la baja era para estar realmente enfermo y no para “escuchar al cuerpo”, que ahora habla más que el médico de cabecera. Antes el cuerpo se callaba y obedecía. Hoy te manda un WhatsApp a las ocho de la mañana diciendo: “Hoy no estoy vibrando alto”.
Mientras tanto, en Alemania pasean perros imaginarios con una cuerda en la mano. Un país tan productivo que incluso cuando delira, lo hace de forma organizada y puntual. Aquí somos más creativos: nosotros no paseamos perros invisibles, paseamos la baja. Sin correa, sin bozal y sin fecha de vuelta.
Y claro, yo recuerdo a mi madre, que pensaba que se me iba la olla porque me gustaba chupar las cabezas de las gambas. ¡Ingenua! Si lo llega a saber, habría entendido que eso no era rareza: era espíritu emprendedor, capacidad de exprimir hasta la última gota. Justo lo contrario de lo que hoy parece sospechoso: trabajar, cumplir, estar.
Pero no pasa nada. El sistema lo aguanta todo. Hasta que no lo aguante. Porque 32.000 millones no desaparecen, los paga alguien. Spoiler: no es el perro imaginario.
Así que sí, absentismo laboral: ¿Marca España?
No oficialmente… pero va camino de serlo.
Eso sí, con sonrisa, con discurso optimista y, por supuesto, con baja aprobada.
Salva Cerezo