Sin duda, los tiempos pasados fueron mejores, al menos para nosotros, porque teníamos una edad para disfrutar de la vida y eso para todos es importante.
Pero no es solo eso, que lo es, sino que aquellos tiempos eran muy entrañables y familiares. De amor a la diversión sana, de aquellos “Guateques” y aquellas pandillas de amigos, que sin móviles, hablábamos desenfada o apasionadamente de nuestras cosas, nos reíamos de todo y disfrutábamos a tope, con nuestras bicicletas, nuestros discos de microsurco de 45 r.p.m., de ese tocadiscos que le habíamos sacado a nuestros padres, diciéndoles, que era para poner los discos de inglés y aprender estudiando su pronunciación, …
Ahora la juventud, se reúne en un determinado sitio, con su Cola, sus chuches, sus bollos de pura química, ….
Los ves a todos juntos, pero todos con su móvil de última generación, tecleando o hablando. Nadie habla al amigo de al lado y al otro del extremo, pero sin embargo, se están enviando mensajes, los unos a los otros, aunque estén a un metro de distancia.
Las familias desestructuradas, cuyas madres, ya van por la cuarta pareja y tú conviviendo con los hijos de tu madre y de otro nuevo padrastro, mientras a tu verdadero padre, ni le ves, porque está harto, de haberle separado de sus hijos, haberse quedado la ex esposa con su piso y debiendo pasar una pensión por manutención, para un hijo que ni ves
Tú trabajando como un auténtico cabrón, para pasar un dinero que no te llega y tener que vivir en un piso alquilado, cuando tu piso ganado con tu sudor, lo perdiste en beneficio de tu ex y el amante de turno, que se acuesta en esa preciosa cama, que con ilusión compraste y en la que hiciste el amor a tope, los sábados y algún que otro día.
Lo más importante que la juventud ha perdido, es su referente, su presente y su futuro, la ilusión y la satisfacción de formar una familia, en la que la mujer y el hombre se respetaban y tenían su puesto consolidado, para crear una familia unida y feliz.
Miguel Sánchez (ÑTV España)