Buenas noches:

Me acordaré de ti,
todas las noches a las once…

En la plaza sin luna de tu ausencia,
pronunciaré tu nombre,
con el mismo temblor del primer día,
todas las noches, a las once…

Y un día llegará, que Dios me oiga,
que cuando vaya a pronunciar tu nombre,
tú estés bajo la lluvia de mis besos,
a las diez, a las once y a las doce.

Rafael de León

Feliz descanso.