En un vestido a lunares,
se alista para su juego,
una moza que en las tablas,
se vuelve mujer de fuego.
Lleva carmín en los labios
y cruz de plata en el pecho.
Toda la herencia gitana
se trenza en su pelo suelto.
La rueda ya está formada,
las palmas marcan acentos.
Feliz tarde y mucho ánimo.