Quisiera esta tarde divina,
pasear por la orilla
lejana del mar;
que la arena de oro
y las aguas verdes
y los cielos puros,
me vieran pasar.
Ser alta, soberbia,
perfecta, quisiera,
como una romana,
para concordar
con las grandes olas
y las rocas muertas
y las anchas playas
que ciñen el mar.
Feliz tarde y mucho ánimo.