Buenas tardes:

¡ Te quiero !, -me dijiste,
y la flor de tu mano,
puso un arpegio triste,
sobre el viejo piano.

( En al ventana oscura
la lluvia sonreía…
Tamboril de dulzura.
Gong de melancolía.)

-¿ Me querrías tú lo mismo ?
Y en tu voz apagada,
hubo un dulce lirismo,
de magnolia tronchada.

Rafaél de León