El mar inunda nuestros ojos,
con la ternura
temblorosa de sus aguas.
Y nos contempla largamente,
con la dulzura elemental,
de su mirada.
El poderoso sentimiento
del mar sin fin,
tiene un momento
forma humana.
Y entre las aguas
invasoras nuestra emoción,
es más profunda
y más amarga
.
Para el dolor alternativo
de las mareas,
nuestro ser
es una playa.
De nuestras venas
son las olas,
que se suceden
en las costas,
más lejanas.
Algo más grande,
que nosotros
está despierto,
en nuestra voz abandonada.
Feliz Domingo y mucho ánimo.