España puede dormir tranquila. Las autoridades velan sin descanso por nuestra seguridad frente a las verdaderas amenazas que acechan a la sociedad. No hablamos de la inflación, de la deuda pública o del precio de la vivienda. No. Hablamos de algo mucho más peligroso, el bingo clandestino de los pensionistas.
La alerta se ha activado en Bilbao, donde un grupo de jubilados, seguramente movidos por la emoción del riesgo y la adrenalina propia de la edad, se dedicaba a una actividad de alto voltaje financiero: jugar al bingo con cartones de 20 céntimos.
Una práctica temeraria que ha puesto en guardia a las autoridades.
La Policía autonómica vasca ha advertido al centro de pensionistas de que esta peligrosa actividad podría acarrear multas de hasta 60.000 euros. Nada menos. Una cifra que hace pensar que estamos ante algo más que un simple entretenimiento de jubilados. Quizá una sofisticada red internacional de blanqueo de capitales… o la sede central de un cártel del bingo.
Porque todos sabemos cómo empiezan estas cosas.
Primero es un cartón de 20 céntimos.
Luego otro.
Después alguien canta línea… y cuando te quieres dar cuenta estás financiando un casino en Las Vegas.
Imaginaos la escena del delito.
Una mesa de plástico.
Cuatro jubilados con gafas en la punta de la nariz.
Una bolsa de garbanzos haciendo de fichas.
Y una voz solemne cantando:
—¡El 17… la niña bonita!
Un auténtico nido de criminalidad organizada.
Mientras tanto, en otras partes del país, los millones desaparecen en informes, contratos, rescates financieros y decisiones políticas que nadie termina de entender. Pero que nadie se preocupe, porque las autoridades están centradas en lo importante.
Los pensionistas ya saben que deben elegir bien sus aficiones. Pasear está permitido. Leer el periódico también. Quizá una partida de dominó.
Pero cuidado con el bingo…
Porque en la España moderna uno puede perder miles de millones en decisiones públicas sin demasiadas consecuencias.
Pero como te pillen con un cartón de 20 céntimos…
la cosa ya se pone seria.
Y como dice el viejo refrán:
“La ley del embudo: lo ancho para algunos y lo estrecho para otros.”
Salva Cerezo

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Última Actualización: 11/03/2026

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