Planea cómo subir las pensiones antes de las elecciones.
La decisión del Supremo de cerrar la puerta a la Ley de Nietos ha dejado al gobierno con el pie cambiado. El Supremo cierra la posibilidad del recurso ante el Constitucional al permitir que los verdaderos nietos de exiliados demuestren su condición.
El gobierno responde con argumentario: “Es muy grave que se impida el ejercicio de un derecho fundamental como es el sufragio; en democracia, el derecho al voto se protege no se restringe”, dijo la portavoz Elma Saiz. Además del derecho al pataleo, Saiz dijo que la Abogacía del Estado estaba estudiando. O sea, nada.
Porque Pumpido ha tirado la toalla y Moncloa no observa margen de maniobra. Al menos es lo que parece. Pero hasta el rabo todo es toro. Y cuidado con que no inventen un decreto los ‘martes de progreso’.
Descontados los nietos, el gobierno se centra en los abuelos, casi 10 millones. El objetivo es subir las pensiones antes de las elecciones. La extra de Navidad llegará cuatro días antes de las elecciones. ¡Toma Pacto de Toledo! Pero además planea nuevas subidas de impacto anticipado con intención electoral.
Si los partidos de voto jóven como Vox cuestiona el sistema, mejor. Así meten miedo a la gerontocracia. Y si los partidos con sentido común como el PP cuestionan la viabilidad porque saben sumar, mucho mejor. Más miedo para la caldera.
Con estos mimbres el objetivo es tratar de salvar los muebles, esquivar los cuchillos internos y mantenerse en la secretaría general. Oposición a cara de perro, incendio de calles y azuzar las diferencias PP/Vox para hacer el paréntesis lo más corto posible.
Ese es el objetivo. Los abuelos son un simple instrumento.
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