Hay gobiernos que gobiernan y otros que administran el calendario electoral. Y luego está el nuestro, que directamente administra la paciencia del contribuyente, a ver hasta dónde aguanta sin morder. Spoiler: aguanta más que un banco de madera en una romería.
Pensionistas, la subida que sube… pero baja
A los pensionistas se les anuncia la subida del IRPF con fanfarria institucional, como quien regala una manta en pleno agosto. “Os subimos la pensión”, dicen. Y acto seguido, IRPF al canto, IVA por todo lo que respira y hasta peaje por existir.
El resultado es una genialidad contable:
— Te subo la pensión con una mano.
— Te la quito con las dos.
Es el viejo truco del trilero aplicado a la economía doméstica, la bolita sube, la bolita baja… y el jubilado mirando al suelo a ver por dónde se le ha escapado el poder adquisitivo. La gran estafa no es subir impuestos, es venderlo como justicia social mientras el ticket de la compra se convierte en novela de terror.
Retales de la izquierda, el zorro pide cuidar las gallinas
Y en este circo de tres pistas aparece la función estelar con un
Rufián, líder del independentismo, proponiendo una gran coalición nacional de la izquierda.
Es como si el zorro, con el hocico todavía manchado de plumas, pidiera las llaves del gallinero “por el bien de la convivencia avícola”. Una escena de fábula de Esopo reescrita por guionistas de serie política, el que quiere romper el marco común ahora se erige en arquitecto del frente común.
La izquierda, mientras tanto, aplaude con una mano y se tapa la nariz con la otra. Cuando el pragmatismo se disfraza de ideología, el resultado suele ser un carnaval de incongruencias.
Por otra parte la huelga ferroviaria, con promesas a crédito… del siguiente
Y para rematar la faena, el número final de prestidigitación política.
Se para la huelga ferroviaria a cambio de inversiones millonarias a futuro… prometidas por un gobierno sin presupuestos.
Es la versión institucional del “yo te invito hoy y ya pagará otro mañana”. ¿Quién se comerá la patata caliente de esas inversiones prometidas, del mantenimiento que no llega y de las infraestructuras que envejecen? Exacto: los que vengan después, esos a los que se acusará de “heredar un desastre” mientras se les deja la herencia sin testamento y con deudas.
Aquí el tren no descarrila, lo empujan cuesta abajo con una nota que pone “arreglar más adelante”.
Viva la Pepa… y la secta
Entre subidas que bajan, coaliciones imposibles y promesas que se pagan con el dinero del futuro, el panorama es de comedia negra. Se invoca al pueblo, se agita la bandera de la justicia social y se practica el deporte nacional del “yo prometo, tú pagas”.
El zorro sigue rondando el gallinero, las gallinas discuten entre ellas y el granjero anuncia una reforma integral del corral… para la próxima legislatura.
Mientras tanto, Viva la Pepa, que la realidad ya la gestionamos luego.
Salva Cerezo