Dice el refrán que «entre pillos anda el juego» cuando dos personas astutas, avispadas o poco escrupulosas se enfrentan en una partida donde cada cual intenta llevarse la mejor tajada.
Y viendo lo que ocurre entre España y Marruecos, uno empieza a sospechar que el tablero tiene más trampas que una película de espías.
Mientras Marruecos juega sus cartas con paciencia y mira siempre por sus intereses, nuestro Gobierno tampoco parece dispuesto a quedarse sin ficha. Eso sí, aquí tenemos una peculiaridad, cuando hay problemas serios, siempre aparece algún conejo en la chistera.
Y en plena preocupación por Ceuta, ¿qué mejor manera de acercarse a los jóvenes que recomendarles una playlist y un libro sobre inteligencia artificial?
Uno esperaba escuchar medidas sobre vivienda, empleo, fronteras o futuro laboral. Pero no. Música y algoritmos.
Debe de ser que la política moderna funciona así, si no puedes solucionar el problema, ponle banda sonora y mételo en la inteligencia artificial.
Quizá el mensaje sea: «Jóvenes, no os puedo garantizar una casa, un empleo estable ni un futuro despejado… pero al menos puedo recomendaros qué escuchar mientras esperáis».
Y así seguimos, entre unos que juegan al ajedrez geopolítico y otros que parecen empeñados en convertir la política en un playlist, tildándonos de indigentes mentales.
Entre pillos anda el juego.
Lo malo es que, mientras ellos juegan, los ciudadanos seguimos pagando la partida.
Salva Cerezo