Cada dato que se conoce sobre la gestión del Gobierno balear durante la pandemia resulta más inquietante y, a la vez, ilustrativo de la chapuza sin matices que el Ejecutivo de Francina Armengol a la hora de afrontar esos momentos críticos para la seguridad de todos (con la compra de cientos de miles de ‘mascarillas fake’) y a cómo gestionó en los años sucesivos la custodia de dicho material.

Ahora sabemos que la persona que contrató las mascarillas a la empresa de Koldo García –mano derecha del entonces ministro Ábalos– es la misma que ordenó el año pasado la destrucción de ochenta palés de material sanitario defectuoso por haber sufrido una inundación el almacén donde se guardaba.

No existe seguro que cubra esas pérdidas. La gestión de Armengol en Baleares, sobresaliente en cuestiones pancatalanistas, ocurrencias habitacionales y en acoso a los castellanohablantes, se ha demostrado desastrosa, muy onerosa económicamente e incompatible con la eficacia y transparencia que reclaman los ciudadanos.

Sin embargo, el sanchismo la premió con la tercera magistratura del Estado.

El mundo al revés.

ABC