Óptima cosa sanear la abundante, sobreabundante pedofilia eclesial. Y su consecuente impunidad. Y el silencio de tantos ( ¿ también de Dios?). El informe presentado en la piara de la Carrera de San Jerónimo por el salvaje maltratador Cromañón, Ángel Gabilondo para el siglo, cuando devenía setentero curita guai. Pero pésima cosa la ilimitada hipocresía que se gastan algunos. ¿ Otras iglesias? ¿ Rabinos, imanes, maestros espirituales varios, todos santos?

Kote Cabezudo, Alcácer, clanes de La Moraleja y Pozuelo, Bar España, las menores tuteladas de Baleares, el caso del ex-marido de Mónica Oltra, encubiertas ( y muy protegidas) redes de pederastia por doquier y prolongado, prolongadísimo etcétera. Sus secretitos, pues.

Cuando los abusos sexuales y las violaciones y sevicias varias salpican a los gerifaltes de la partitocracia parece que el criterio jurídico cambia. Se torna éste singularmente elástico. Alternativo, digamos. Es lo que tiene la mafia judicial que hogaño hoza en Españistán. Y la policial, obvio.

En fin.

Luys Coleto (ÑTV España)