Peinado quiere peinar
a Begoña(o) con cepillo
por eso la va a sentar
sin remedio en el banquillo.
La Begoña, fiel esposa,
esposada y ya sin brillo,
que gracias a un tenaz juez
(y la ley como un rodillo),
con afilado escarpelo
le rebajará esa nuez,
que se tapa con el pelo.
Begoña, de rara fauna,
más tu destino se estrena:
Crecistes en una sauna
y ahora irás para la trena…
Luis Mac Beath