En la mitología griega, la Hidra era un monstruo de muchas cabezas que tenía una curiosa habilidad: cuando Hércules le cortaba una, le crecían dos.
Vamos, que aquello era como discutir con algunos políticos, cuanto más intentas acabar con el problema, más cabezas aparecen.
Y algo parecido parece estar ocurriendo en Ceuta.
Han pasado cincuenta días desde la entrada masiva de decenas de miles de personas procedentes de Marruecos y la ciudad todavía no ha recuperado la normalidad. Ayer, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que califica a Ceuta de “invadida” y denuncia la instrumentalización de la inmigración irregular como una forma de guerra híbrida.
Así que algunos estarán poniéndose como una Hidra, una cabeza para negar la invasión, otra para llamarla simplemente “crisis migratoria”, otra para culpar a Europa y alguna más para mirar hacia Rabat haciendo como que allí no pasa nada.
El problema es que las cabezas de la Hidra mitológica podían cortarse. Las de la política española parecen reproducirse cada vez que alguien intenta ponerles nombre.
Y mientras unos se enfadan, otros gesticulan y otros cambian de discurso según sople el viento, Ceuta sigue esperando que alguien se ocupe de los ceutíes.
Porque, como decía Nelson Mandela:
“El valor no es la ausencia de miedo, sino el arte de saber conquistarlo.”
Quizá haya llegado la hora de conquistar también el miedo a llamar a las cosas por su nombre.
Salva Cerezo

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 18/09/2026

Etiquetado en:

,