Hay expresiones que nacieron para poner fin a una discusión: “y punto”, “punto en boca”, “punto redondo”… Fórmulas contundentes para dejar claro que, después de aquello, ya no hay nada más que hablar.
Pero la política española, siempre dispuesta a mejorar lo mejorable, ha encontrado una versión de lujo: “punto y pelota”. Porque decir simplemente “y punto” parece poca cosa cuando lo que se pretende es tener razón, quedarse con la última palabra y, si hace falta, llevarse también la pelota.
Y hoy la pelota está en Ceuta.
Más de 700 concentraciones recorrieron España para mostrar su apoyo a la ciudad autónoma tras la crisis migratoria de julio. Una movilización que, paradójicamente, ha provocado otra crisis, la de los alcaldes socialistas que han decidido que entre la disciplina de partido y el respaldo a Ceuta… quizá haya que escoger a Ceuta.
Mientras tanto, las informaciones sobre la posible participación de agentes marroquíes en la organización de aquella entrada masiva de migrantes han añadido todavía más pólvora al asunto. Según la información difundida, un informe policial remitido a la Audiencia Nacional apunta a la implicación de agentes marroquíes en la conducción y facilitación de la llegada a la frontera.
Y aquí aparece la magia del “punto y pelota”: cuando los hechos empiezan a incomodar, siempre queda la posibilidad de cambiar el punto de vista… aunque la pelota siga estando en el mismo tejado.
Porque si España protesta, es política.
Si los ceutíes reclaman, es confrontación.
Si los alcaldes acuden, desobediencia.
Y si aparecen informes policiales que apuntan en otra dirección… habrá que esperar a que alguien diga dónde está el punto.
Eso sí…, punto en boca.
Que nadie pregunte demasiado, no vaya a ser que acabemos descubriendo que, después de tantos puntos y tantas pelotas, lo que falta precisamente es poner punto final a una crisis que los ciudadanos llevan demasiado tiempo padeciendo.
Como diría Pérez-Reverte, quizá la felicidad no sea compatible con demasiada lucidez. Y viendo cómo está el patio, quizá tampoco lo sea con la política.
Así que dejémoslo claro:
Ceuta no es una pelota.
Es España.
Y ahí, señores, punto y pelota.
Salva Cerezo

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Política,

Última Actualización: 03/09/2026

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