La expresión viene de la aeronáutica. Cuando un piloto realiza un rizo y, cuando parece que ya no puede complicarlo más, añade otra pirueta, se dice que ha rizado el rizo.
Y en política parece que algunos pilotos han hecho de ello una especialidad.
Lo de Ceuta ya era complicado, una entrada masiva de decenas de miles de personas, una ciudad desbordada y versiones enfrentadas sobre lo ocurrido.
Informes policiales hablan de una operación planificada y de posible participación de agentes marroquíes, mientras el Gobierno pide prudencia y niega que existan pruebas concluyentes contra Marruecos, pero muchas sospechas de chantaje.
Pero siempre hay quien consigue darle otra vuelta al rizo y convertir una crisis fronteriza en una batalla política, buscar culpables antes de conocer todas las respuestas y esperar que el ruido tape aquello que realmente importa.
Y ahí me viene a la cabeza aquel proverbio árabe:
«No intentes poner recta la sombra de un bastón torcido».
Quizá deberíamos dejar de perseguir sombras y mirar de una vez el bastón.
Porque cuando uno, como el que suscribe, no tiene favores que devolver, cargos que conservar ni nadie a quien deba algo, disfruta de una ventaja extraordinaria:
tiene la suerte de no ser nadie a quien chantajear.
Y entonces puede decir lo que piensa sin necesidad de hacer piruetas.
Sin rizos.
Sin contrarrizos.
Y, sobre todo, sin rizar el rizo.
Salva Cerezo

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Humanidad,

Última Actualización: 21/09/2026

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