No me mires, no,
que hoy huelo a leña quemada,
a fuego y a destrucción,
a brasero y a carbón,
a cara sucia y tiznada,
a desgracia y maldición.
No me mires…, no,
porque el llanto se ha quemado,
porque ha caido el retrato,
porque ya no está la cama
ni mi vida y mi pasado.
No me mires, que no lloro,
porque el llanto lo he gastado
para sofocar el fuego
que mi casa ha calcinado.
He visitado el infierno,
ardiendo todo el sembrado,
y se ha quemado la encina
y ha muerto todo el ganado.
No, no me mires,
qué aquí estoy…
agotado,
pero el corazón me late
y quiere seguir luchando,
y volveré a replantar,
a continuar soñando,
para hacer verde este valle,
ver los árboles creciendo
y los pájaros cantando
sin el fuego que los calle.
Andrés Nieto.

Categorizado en:

Humanidad,

Última Actualización: 23/08/2025

Etiquetado en: