Nota de Redacción: Hostigado el sátrapa asesino Nicolás Maduro, la fragilidad de los cómplices es cada vez mayor. Zapatero es el hilo suelto de todas las tramas criminales empezando por la oscura matanza del 2004 que supuso un giro radical en las relaciones hoy amistosas entre el PSOE y la ETA-ya sin disimulo-que hoy gobiernan conjunta y canallescamente la España que destrozaron en diversos momentos de la historia.
Entonces nuestro ahora director Ignacio Fernández Candela, antes editor de ÑTV ESPAÑA, escribía un 9 de marzo de 2015 en El Imparcial de Luis María Anson una columna donde se preguntaba por qué Zapatero no había sido juzgado siendo sospechoso de múltiples tramas criminales que ahora está investigando la DEA, cercando los sucios negocios con narcodictaduras, sospechoso de blanquear el Cartel de los Soles y diversas alianzas delictivas que pueden llevar a su detención junto a cuantos cómplices han desarrollado una maquinaria mafiosa al servicio de los bajos fondos del PSOE cuya cabeza visible es Sánchez.
El Imparcial
¿Por qué Zapatero no ha sido juzgado? Este interrogante es reiterativo en las muchas tertulias improvisadas a pie de calle, acrecentado desde que el infame expresidente ha vuelto a las andadas que recuerdan los antecedentes de las conversaciones con un grupo terrorista tres años antes de acceder al poder mediante los trenes de cercanías-del tan lamentado como falto de investigación veraz 11-M, o el viaje a Marruecos para no se sabe qué asuntos al margen de los dictados del entonces gobierno de España presidido por José María Aznar durante la crisis de la Isla de Perejil. No solo parece zetapé un estulto metomentodo, quien fue para vergüenza de los españoles el hazmerreír de Europa, sino que además continúa siendo un enredador de baja estofa, se adivina, de muy baja estofa.
Zapatero se aseguró inmunidad alimentando la disensión ideológica para reverdecer el desencuentro de las dos Españas. Así sus tropelías personales se convirtieron en el abanderamiento de causas políticas, protegido por el sectarismo de incondicionales acólitos que cubrieron su retirada.
¿Por qué Zapatero no es juzgado ante la certeza de no pocas sombras de delito continuado, esquilmando la economía de los ciudadanos y el equilibrio institucional durante su nefasto bagaje presidencial? se preguntan muchos. Por la misma razón que Felipe González o Rubalcaba-eterno gestor desde las sombras- tampoco lo son, dicen no pocos otros.
Dicha era partió de una matanza de 192 personas que en absoluto ha sido resuelta como denuncia continuamente Gabriel Moris, padre de una víctima de la matanza, advirtiéndose irregularidades refrendadas en los tribunales que han acrecentado la sospecha de que lo sucedido el 11-M pudo ser un golpe de estado perpetrado para dinamitar las bases constitucionales sobre las que se edificó España.
Recordando el asesinato selectivo de Isaías Carrasco que posibilitó la segunda legislatura zapatera, muchos creen entender por qué ETA vence hoy sin obstáculos incluso bajo un gobierno del Partido Popular… allá se las componga Rajoy con su conciencia. Porque ¿no es sospechoso que las únicas elecciones ganadas por Zapatero hayan sido derivadas de crímenes de sangre antes de elegir un gobierno? Este es otro de los interrogantes que he escuchado durante muchos años.
Si Zapatero no es juzgado después de ser la cabeza visible de unos destrozos que padecemos provocados con manipulaciones sectarias que han desintegrado nuestras vidas, es porque Felipe González inauguró el periplo de las estafas encubiertas asegurando la influencia política sobre la jurídica, usando el poder para desmembrar el estado de Derecho que nunca fue en las intenciones verdaderas de los que se aprovecharon de él desde una presidencia.
Encumbrados por los daños que infligieron a escondidas, disimularon construir y sostener una democracia que encubrió a los artífices de un continuado saqueo contra el pueblo. La impunidad se la garantizaron no dejando huellas que pudiera llevarlos a ninguna sala de un tribunal independiente.
El pulso de la calle está tomado por la indignación hasta el punto de contemplar a una fuerza política derivada del chavismo para terminar de hundir los destinos de España porque se cree que el país está tan comprado como vendido hace tiempo y nada de lo que vivimos es casualidad.
Lo malo es que estamos pagando la ejecución de nuestra ruina y aquí pasa todo por ser cuenta de vicisitudes socio-políticas cuando hay intereses más espurios e inconfesables sobre codicias personales o de grupúsculos muy definidos. La realidad es que tocar poder consiste en pasar por caja sin que les pillen chantajeando desde las instituciones.