Marc Giró ha proclamado con orgullo que es maricón y comunista. La expresión es literal y la ha pronunciado en uno de sus programas de entrevistas en la SEXTA. Podría haber dicho que era homosexual o gay, o un brillante entrevistador, si se tiene en esa estima, pero algunos ciudadanos popularmente conocidos tienen la costumbre de desnudar su intimidad y convertirla en un valor cuando solo es una circunstancia.
Oscar López, en cambio, no sabe lo que es, y mientras gruñe, amenaza o insulta a los jueces se comporta como un chulo de barrio.
Su perfil es el de un sanchista condenado al fracaso frente a Isabel Díaz Ayuso, y hasta que llegue ese momento se está jugando una ostia judicial porque no se puede llamar corruptos a los jueces que llevan causas del PSOE e irse de rositas porque hay delitos de injurias y calumnias que no están amparados por la libertad de expresión, máxime cuando su autor es un cargo público.
El PSOE tiene varias bandas de delincuentes y todas confluyen en distintas formas de corrupción, de forma que ha dejado de ser una sospecha ese comportamiento delictivo grupal desde el momento en el que el juez instructor lo define así en sus autos.
La organización a la que me refiero ha cerrado filas insultando la labor de la justicia y no recuerdo ningún precedente en los países de la Unión Europea en el que el poder judicial sea señalado como una instancia contaminada por el delito, en cambio existen comportamientos gubernamentales supuestamente contaminados por no cumplir con la ley y la Constitución.
Diego Armario