Buenas tardes:

Me enseñastes a volar,
pero no vole tu vuelo.

Me enseñarás a soñar,
pero no soñe tu sueño.

Me enseñastes a vivir,
pero no viví tu vida.

Me enseñaste a bailar,
pero no baile tu baile.

Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino que me enseñaste.