Si la política fuera un concurso de baile, lo de Junts y el PSOE sería ese dúo que, aun bailando con dos pies izquierdos y pisándose a cada paso, insiste en seguir juntos porque, oye, el escenario está muy caro y nadie quiere quedarse sin foco.
El electorado de Junts, mientras tanto, asiste al espectáculo con cara de “¿pero qué demonios estamos votando?”. Y con razón, según las últimas encuestas, cada escándalo que salpica al PSOE cae como un chaparrón inesperado sobre los escaños de Junts. Pero aun así, ahí siguen, agarrados del brazo como dos náufragos sentimentales que se dicen: “Mira, cariño, esto es tóxico, pero peor es quedarnos solos”.
Porque, seamos sinceros, Junts está apoyando al PSOE no por convicción, sino por supervivencia.
Es el síndrome del “ya que hemos empezado la película, la acabamos”, aunque el guion sea tan malo que ni Netflix lo compraría. Y mientras, los votantes independentistas. esos mismos que soñaban con la épica de Ítaca, ven a sus representantes abrazados al partido que siempre criticaron… y claro, se les cae el mito, la épica y hasta la inspiración para cantar “Els Segadors”.
Lo más irónico es que Junts dice que “desaprueba” la corrupción socialista… pero sigue votando con ellos. Como cuando dices “no apoyo este restaurante porque es caro”, pero sigues reservando mesa cada sábado porque te conocen de toda la vida y te dejan pagar con tarjeta sin mínimo.
Un clásico.
Al final, Junts parece atrapado en el triángulo de las Bermudas político:
Si se alejan del PSOE, pierden influencia. Si se quedan, pierden escaños. Si explican algo, pierden credibilidad.
Así que, como buenos navegantes del espejismo del poder, prefieren seguir el rumbo del “ya veremos”. Aunque ya lo ven. y lo ve todo el mundo, que el electorado no está precisamente mandando flores.
Y mientras tanto, en Madrid, el PSOE agradece cada voto de apoyo con esa sonrisa de quien sabe que, aunque huela a pólvora política, siempre habrá alguien dispuesto a mantener el circo en pie.
Porque en política, queridos lectores, ya sabéis:
lo importante no es no mancharse… es que nadie te deje solo en mitad del barro.
Salva Cerezo