Se apagan los focos,
se abre el telón,
en escasos instantes
comenzará la función.
Los nervios a flor de piel,
el público expectante,
cuento hasta diez
y avanzo hacia delante.
De las mejores sensaciones
que un artista puede sentir,
la de ofrecer a los asistentes
aquello que es su vivir.
Horas, ensayos,
contratiempos, incluso, llantos,
pero también pasión, amor y dedicación,
juntos forman un espectáculo
repleto de emoción.
Feliz tarde y mucho ánimo.