Se apagan los focos,
se abre el telón,
en escasos instantes
comenzará la función.

Los nervios a flor de piel,
el público expectante,
cuento hasta diez
y avanzo hacia delante.

De las mejores sensaciones
que un artista puede sentir,
la de ofrecer a los asistentes
aquello que es su vivir.

Horas, ensayos,
contratiempos, incluso, llantos,
pero también pasión, amor y dedicación,
juntos forman un espectáculo
repleto de emoción.

Feliz tarde y mucho ánimo.

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Humanidad,

Última Actualización: 29/03/2026

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